domingo, 31 de enero de 2010

Lógica natural y lógica cultural
de la Lectura Lúdica

Por Iván Rodrigo García Palacios

Los procesos lógico-naturales y lógico-culturales mediante los cuales el Homo-Humano realiza la Lectura Lúdica y descubre conocimientos se desarrollan así:

1. Procesos lógico-naturales:

- Percepción.
- Estimación.
- Evaluación.
- Modulación.
- Reacción.

Esto se explica así: Al momento de presentarse un estímulo -interno o externo- el cuerpo automáticamente percibe tal estímulo con los sentidos y produce una reacción neurofisiológica que informa a diferentes sectores del sistema nervioso y el cerebro. De inmediato el cerebro hace una estimación del estímulo, reconociéndolo como experiencia previa o como tomándolo como novedad y procede a evaluarlo. De acuerdo con lo anterior, modula u organiza una reacción. Estos procesos se repiten frente a todo estímulo y las reacciones serán más rápidas y asertivas a medida que se aumenta la experiencia.
Hasta este punto, se puede decir que lo que está sucediendo es una acción de leer y reaccionar automáticamente, mediante la cual y por repetición se alcanza el entrenamiento.
Será, a partir de este entrenamiento que se desarrolle el proceso lógico-cultural mediante el cual se realiza la Lectura Lúdica y el descubrimiento de conocimiento:

2. Procesos lógico-culturales:

- Análisis.
- Comprensión.
- Dotación de sentido.
- Conservación: memorias y recuerdos.

Esto se explica así: cuando el Homo-Humano comienza a preguntarse por la naturaleza de los fenómenos que se suceden con los estímulos u objetos de su percepción y las acciones que él mismo, sus experiencias y los estímulos producen, inicia el análisis que no es otra cosa que la comparación de sucesos y experiencias que se repiten o no, hasta encontrar las causas que los producen y los efectos resultantes. A partir de allí, inicia el proceso de comprensión mediante el cual puede identificar cada estímulo u objeto por lo qué es, por lo qué hace y por los resultados. Con ello, dota o asigna un sentido a cada estímulo u objeto y a sus reacciones y acciones, hasta el punto de poder llegar a provocar la repetición voluntaria del mismo suceso o la combinación de varios sucesos para provocar nuevos fenómenos. Con todo ello y con los mecanismos de memoria biológica y con aquellas herramientas de memoria que inventa, comienza la conservación, acumulación y trasformación de los conocimientos descubiertos.
Es necesario agregar que el cuerpo humano desarrolla la mente a partir de la lectura y cartografía de sí mismo, de sus sensaciones, sentimientos y de los sucesos que lo afectan, es decir, del desarrollo de los procesos lógico-naturales y lógico culturales de la Lectura Lúdica y el descubrimiento de conocimientos.
Esa mente será la encargada de manejar y trasformar tanto al cuerpo como a sí misma y al mundo que lo rodea y que será más poderosa en la medida que realice una mejor Lectura Lúdica.

***

De lo anterior puede deducir se que el Homo-Humano posee las cualidades naturales para descubrir e inventar conocimientos, las cuales, si se desarrollan, adecuada o inadecuadamente y a partir de las lógicas naturales y culturales, lo harán mejor o peor.
Para ilustrar lo anterior, un ejemplo simplificado:

El cuerpo y la mente se mueven y perciben el movimiento de sí mismo y de los estímulos u objetos que los afectan y rodean (1). De acuerdo a la lógica-natural, se desarrollan experiencias de acciones reactivas de movimiento para su bienestar y supervivencia. En un contexto natural, es todo lo que se requiere.
Pero, como el Homo-Humano es "algo más", un ser con mente que inventa la cultura, es a partir de la lógica-cultural que convierte experiencias en conocimientos. En esa lógica-cultural y respetando la lógica-natural, descubrirá y aprenderá mejor si, a cada estímulo u objeto y a cada necesidad, la enfrenta y resuelve con su lógica-cultural.
Me explico: si a las experiencias de movimiento se las analiza en los componentes que las producen e integran: tiempos, distancias, esfuerzos, etc., se podrán comprender causas, efectos y utilidades. Luego, al dotar y asignarle sentido a los sucesos del movimiento, habrá descubierto conocimientos sobre el mismo, sobre los demás y, poéticamente, habrá iniciado el movimiento que lo llevará a las estrellas.
Para ilustrar, imagine una situación de la vida cotidiana de una habitante de ciudad, tan común y corriente como cruzar una calle:
Recién nacido, ese habitante de ciudad es llevado en brazos por los adultos y él apenas observa desconcertado el mundo que lo rodea, descubriendo todo lo que estimula sus sentidos y acumulando sus primeras experiencias, las mismas que afectarán sus experiencias y comportamientos futuros.
Cuando aprende a caminar, primero se entrena para dominar su equilibrio y la dirección de sus pasos. Luego, controla su velocidad, distancias y obstáculos. Y así sucesivamente hasta dominar y dirigir sus desplazamientos de forma segura y útil.
A medida que va conociendo y controlando los tiempos y espacios de su ámbito, se aventurará, sólo y en compañía, a recorrer espacios más complejos, tal el caso de cruzar una calle. Para controlarlo tendrá que haber conocido y conocer los innumerables elementos y factores que actúan en esos ámbitos siempre cambiantes.
En fin, y para simplificar hasta el punto que quiero resaltar, uno de los elementos que el habitante de la ciudad tiene que conocer y aprender a controlar, para poder cruzar las calles, es el de los vehículos que se desplazan por ellas, particularmente, la velocidad de su desplazamiento, de ello dependerá su vida.
Si en este punto se aplica el método de la Lectura Lúdica, se podrán deducir las lógicas naturales y culturales del aprendizaje y descubrimiento de conocimientos.
Como puede contemplarse, con la lógica-natural, cuerpo y mente "conocen y reconocen" y actúan dentro y con las leyes de la física. Como experiencia, conocen y reconocen un objeto y la velocidad de su desplazamiento. Será en este momento en el cual debe entrar a opera la lógica-cultural: analizar, deducir, comprender, conocer, teorizar, desarrollar, memorizar y aplicar, las leyes de la física: contemplar "el más allá" de las cosas, contemplar el misterio de lo desconocido como un territorio al que es necesario explorar y descubrir... para su viaje a las estrellas.
Porque, como la necesidad y la curiosidad obligan a descubrir conocimiento, cada nuevo conocimiento descubrirá una nueva necesidad y un nuevo motivo de curiosidad, y así hasta el infinito.
Pero también, se manifestarán la sabiduría y la estulticia del cuerpo y de la cultura.
El cuerpo es sabio y estulto, porque si bien ha evolucionado hasta asombrosos grados de complejidad para la supervivencia, también tiene las capacidad de engañarse y perjudicarse.
La cultura es sabia y estulta, porque, así como ha inventado la filosofía, las ciencias y las artes, también tiene la capacidad de producir interferencias ("bugs", "virus", malinterpretaciones, desviaciones, etc.) por ignorancia, estupidez y malas intenciones, consigo misma y con el cuerpo (resistencia al cambio, fundamentalismos, etc.) que perjudican la vida.
En consecuencia y continuando con el ejemplo, el habitante de la ciudad que ha aprendido a cruzar las calles, se preguntará cómo desplazarse más rápida y eficientemente por ellas y querrá aprender a conducir un vehículo. Como ya conoce del movimiento y desplazamiento de su propio cuerpo y el de otros objetos, tendrá que aplicar esos conocimientos y descubrir nuevos conocimientos para el manejo y control de los objetos que lo trasportarán.
Será, entonces, la Lectura Lúdica la que le mostrará el camino para satisfacer sus necesidades y curiosidades por medio de la física, la geometría, la química y todas las ciencias, la filosofía y las artes. Por supuesto, la Sabiduría y sus amigos que le enseñan a preguntarse y a pensar y las artes que le enseñan a gozar.

***

Si el método de la Lectura Lúdica es un método universal, será entonces posible aplicarlo a la totalidad de las relaciones y experiencias del Homo-Humano consigo mismo, con los otros y con el mundo, buscando la Sabiduría y luchando contra la estulticia.
La Lectura Lúdica será un método ascendente: de lo sencillo a lo complejo y del Homo-Humano natural al Homo-Humano cultural. Un Homo-Humano siempre en potencia.

NOTAS
(1) Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos, Crítica, Drakontos, Barcelona, 2009.
Naturaleza de la lectura
Lectura de la Naturaleza

Por Iván Rodrigo García Palacios

Para no tratar de inventar lo que ya se ha inventado, voy a trascribir la explicación de Maryanne Wolf sobre la naturaleza neurobiológica de la lectura, con la aclaración de que, cuando ella se refiere a leer y a lectura, sólo se está refiriendo al acto de leer los textos escritos en un idioma:
"No nacimos para leer. Los seres humanos inventamos la lectura hace apenas unos milenios. Y con este invento modificamos la propia organización de nuestro cerebro, lo que a su vez amplió nuestra capacidad de pensar, que por su parte alteró la evolución intelectual de nuestra especie. La lectura es uno de los inventos más notables de la historia, una de cuyas consecuencias es precisamente la posibilidad de dejar constancia de esta última. El invento de nuestros antepasados pudo aparecer sólo gracias a la extraordinaria capacidad del cerebro humano para establecer nuevas conexiones entre estructuras preexistentes, un proceso posible gracias a la capacidad cerebral de moldearse de acuerdo a la experiencia. Esta plasticidad intrínseca del cerebro constituye la base de casi todo cuantos somos y de lo que podemos llegar a ser" (1).
Por ello, remito a ese y otros libros relacionados para conocer sobre la naturaleza neurobiológica de la lectura de textos y paso a exponer los aspectos sobre la lectura de la naturaleza.
En primer lugar, es necesario empezar por decir que el cuerpo humano es un objeto físico compuesto de materia y energía que se ha organizado hasta el punto de manifestarse, biológicamente hablando, en eso que llamamos vida.
Para explicar lo anterior, es necesario tener en cuenta que todas las manifestaciones y expresiones de los organismos vivos están dirigidas, imperativa y automáticamente, hacia la supervivencia con bienestar (homeostática), lo cual funciona a partir del mecanismo biológico de reactividad al placer y al dolor: atracción-rechazo de estímulos internos y externos y por la acción de mecanismos y procesos simples y complejos que actúan simultáneamente, según la sencillez o complejidad del organismo.
Esas reacciones, de lo simple a lo complejo, son como lo explica Antonio Damasio:
1. Respuestas inmunes, reflejos básicos, regulación metabólica.
2. Comportamientos de placer y dolor.
3. Instintos, apetitos y motivaciones.
4. Emociones.
5. Sentimientos. (2).
Las reacciones de ese mecanismo biológico de reactividad al placer y al dolor son interpretadas por el cerebro y la mente y se manifiestan por un amplio repertorio de reacciones y acciones de doble vía en las que están involucrados aspectos fisiológicos, emocionales, sentimentales y culturales.
Algunas de ellas son:
(peligro o amenaza >< miedo o huida) (apetito >< exaltación) (ganancia >< pérdida) (alegría >< tristeza) (satisfacción >< frustración) (vida >< muerte) (crecimiento >< detrimento) (gusto >< disgusto) (defensa >< ataque), etc.
Ahora bien, como cada organismo reacciona de manera propia: individual o colectivamente, es a partir de ello que se originan la individualidad y la cultura.
Desde que los Homo-Humanos eran sólo Homos, quizás, una de las primeras cosas que descubrieron y que convirtieron en inderivable conocimiento y fuente para la derivación de posteriores conocimientos, fue el hecho cierto de que eran cuerpos y que los cuerpos de las mujeres y el cuerpo de los hombres eran, se comportaban y funcionaban, de maneras diferentes.
Eran cuerpos que sentían:
"Los sentimientos de dolor o placer, o de alguna cualidad intermedia, son los cimientos de nuestra mente" (3).
Como ya lo cité antes, para Spinoza, mente y cuerpo son atributos paralelos, manifestaciones, de la misma sustancia (Ética, parte I), para luego agregar:
"La mente humana es la idea del cuerpo humano".
(Spinoza, Ética, parte II).
En consecuencia y como la actual neurobiología lo está demostrando, mente y cuerpo son dos aspectos, sólo separados teóricamente, de una misma naturaleza que se manifiestan en total unidad, conexión y relación, de tal manera que lo que sucede en el cuerpo afecta a la mente y viceversa.
Fue a partir de esos dos cuerpos naturales: mujeres y hombres y de los conocimientos derivados de y por ellos que el Homo Humano ha ido descubriendo la Naturaleza que lo rodea, la naturaleza de su cuerpo natural y, a partir de allí y con la idea de ese cuerpo, con la mente, se ha inventado otros cuerpos, los cuerpos culturales: ha derivado visiones para el Ser y Estar del cuerpo, el suyo, el de los otros y de todo lo demás, a través de los medios y mediadores que ha ido desarrollando en la cultura.
Estos mediadores son: sensaciones, símbolos, imágenes, signos, palabras, historias. El cuerpo como sensación, símbolo, signo, imagen, palabra, historia. El cuerpo como placer y como dolor.
En este contexto, se podría decir que la lectura se origina en lo que el cuerpo lee y lo que que se lee del cuerpo, cuerpo que para este caso sería tanto el cuerpo mismo como todo aquello a lo que extiende su percepción, percepción que una vez procesada es transformada en medio o mediador.
Es este cuerpo lector en el que la naturaleza desarrolla las habilidades naturales de lectura y en el que el individuo y la cultura pueden limitar o ampliar tanto esas mismas habilidades como todas aquellas que pueda desarrollar en uso de sus capacidades mentales.
Cuando se habla de la mente, es entonces el momento en el cual la lectura es ya una capacidad y una habilidad superior y esa capacidad y esa habilidad superior son aquellas que se derivan y desarrollan a partir de la intencionalidad, la voluntad y el deseo: la invención y articulación de los medios y mediadores (Vigostski).
En este punto, ya estamos hablando del leer y de la lectura propiamente dichos, es decir, lo que se lee y de lo que se hace con lo que se lee: entrenamiento de las capacidades naturales y desarrollo de las habilidades mentales.
El entrenamiento de las capacidades naturales es aquello que se hace repetidamente hasta perfeccionar la realización de una acción o actividad efectiva y eficientemente. El desarrollo de las habilidades mentales es aquello que se logra, al alcanzar "el más allá" de las cosas, al descubrir conocimiento.
Planteadas así las cosas, la Lectura Lúdica es, paralelamente, un proceso lógico-natural y un proceso lógico-cultural, mediante el cual el Homo-Humano explora su Ser y Estar para descubrir conocimiento en sí mismo, en los otros y en el mundo.
De acuerdo con la definición propuesta antes para la Lectura Lúdica, es necesario ahora pasar a describir las lógicas de esos procesos lógicos.


NOTAS
(1) Maryanne Wolf, Cómo aprendemos a leer. Historia y ciencia del cerebro y la lectura, Ediciones B, Barcelona, 2008, p. 19.
(2) Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos, Crítica, Drakontos, Barcelona, 2009, p. 40 y ss..
(3) Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos..., p. 9.
Lectura
de la Lectura Lúdica


Por Iván Rodrigo García Palacios

La Lectura Lúdica es aquella lectura que contempla "el más allá" de las cosas.
Contemplar en el sentido de los griegos es "theoría", es el mismo sentido que hoy se le da a ese concepto (1).
En esas condiciones, Lectura Lúdica es la actividad por medio de la cual el Homo-Humano percibe, estima, evalúa, modula y reacciona ante un estímulo -interno o externo-, para luego analizarlo, comprenderlo, dotarlo de sentido y conservarlo como un nuevo conocimiento que forma, afirma o trasforma a la memoria, a la experiencia y a los conocimientos existentes.
Y, cuando me refiero a la lectura, no sólo me estoy refiriendo a la lectura de textos escritos o de otros sistemas articulados de signos y señales, sino también a las capacidades del cuerpo y del cerebro para procesar las percepciones de todos los estímulos que los afectan interna y externamente, como lo explicaré más adelante.
Así definida, la Lectura Lúdica se extiende a la total Naturaleza del Ser humanos: física, metal y espiritual, es decir, a la contemplación del Ser y Estar en sí mismo, con los otros y en el mundo.
Como lo definía Spinoza y las modernas neurociencias lo están demostrando (2), mente y cuerpo son atributos paralelos, manifestaciones de la misma sustancia (Ética, parte I), para luego agregar:
"La mente humana es la idea del cuerpo humano".
Spinoza, Ética, parte II.
Se puede decir, entonces, que la mente es la lectura que se hace del propio cuerpo, de los otros y del mundo y que, en consecuencia, mente y cuerpo son lectores por naturaleza: el cuerpo y cerebro leen; la mente organiza, analiza, comprende, dota de sentido y maneja la memoria.
Aquí es necesario aclarar que una cosa es leer y otra cosa es la lectura. Cuerpo y mente leen por Naturaleza, por imperativa necesidad, pero sólo serán Lectores Ludi por intención, deseo y voluntad, es decir, el Homo-Humano descubre conocimiento al actuar por necesidad y curiosidad y cada nuevo conocimiento trae consigo nuevas necesidades y curiosidades y así sucesivamente. Es ahí donde se manifiestan la sabiduría del cuerpo y la estulticia de la cultura.
Es necesario, entonces, hacer las siguientes aclaraciones:
Leer es una cualidad natural de cuerpo y mente, es decir y según la definición dada para Lectura Lúdica, al leer sólo se realiza una parte del proceso: percibir, estimar, evaluar, modular y reaccionar ante un estímulo -interno o externo-. Hasta aquí, cuerpo y mente, actúan automáticamente.
Para realizar la Lectura Lúdica, es necesario entonces que intervenga la intencionalidad (3), es decir, la intención, el deseo y la voluntad que es con lo que se complementa en la segunda parte de la definición: análisis, comprensión, dotación de sentido, descubrimiento y conservación de conocimiento, para lo cual intervienen tanto los elementos biológicos: circuitos neurales y memoria, como los mentales: recuerdos, experiencias y sentimientos.
Desde esas definiciones, se puede afirmar que leer es el resultado de un entrenamiento del cuerpo y del cerebro. La lectura es el desarrollo de las potenciales cualidades y habilidades superiores del cuerpo y de la mente.
Esa lectura será más humana, será Lectura Lúdica, si es un juego, un juego tal y como lo expresara Friedrich Schiller:
"Expresado con toda brevedad, el hombre sólo juega cuando es hombre en el pleno sentido de la palabra, y sólo es enteramente hombre cuando juega" (4).
***
Ese método, al que denomino Lectura Lúdica a la escritura y realización de una obra de arte o a la realización de un descubrimiento científico, es más próximo al misterioso proceso creativo que a la formalidad académica y, por lo mismo, es más un juego de la imaginación, porque la lectura debe ser de la misma naturaleza de la escritura: una actividad en la que se descubren nuevos conocimientos con pasión, imaginación, pensamiento y esfuerzo, o para decirlo con Giordano Bruno: con "heroicos furores" (5).
Antes de iniciar la Lectura Lúdica a algunas de las grandes obras de los Homo-Humanos, propongo una explicación sobre qué es la Lectura Lúdica. Para ello es necesario comenzar por hacerse aquellas preguntas cuyas respuestas todos quisiéramos conocer, pero cuyas respuestas son esquivas:
¿Cómo cada artista o científico inventa sus obras? ¿Cómo se realiza una obra de arte o un nuevo invento? en fin, ¿cuáles son los misterios de la imaginación y de la creatividad?
Lo que si no es esquivo, es proponerse ser como son los artistas y los científicos: imaginativos y creativos al momento de hacer la lectura del mundo, de los maestros, de las obras de arte y las obras de la ciencia y de la tecnología, de todo aquello que los precedió, ello con el fin de descubrir la naturaleza de esas obras y las formas cómo estas fueron realizadas, para y, de esta forma, descubrir conocimiento; conocimiento que es todo aquello que se encuentra en la oscuridad de los misterios del universo hasta que lo descubrimos. Eso es lo que denomino Lectura Lúdica.
Al igual que los artistas o los inventores en las ciencias, el Lector Ludi conoce el mundo, los desarrollos del arte y de las ciencias y a sus autores; contempla los elementos que integran y forman las obras de arte o los inventos y, a partir de ello, realiza su propio análisis, comprensión, interpretación y dotación de nuevo sentido, para así lograr el descubrimiento de nuevo conocimiento.
Los métodos y lógicas que usa o puede usar el Lector Ludi para el descubrimiento de conocimiento son muchos y variados, al gusto de cada cual; sin embargo, en general, se acomodan al mismo modelo lógico tradicional: inducción, deducción y prueba, esto en los métodos más formales, en los cuales, por más que se la evite, siempre estará presente la imaginación.
En los métodos más libres e informales, como el de la Lectura Lúdica que propongo, se le da mayor importancia a la imaginación y a la intuición, porque, al incluir la abducción, junto con los métodos lógicos de la inducción, la deducción y la prueba, estos se aplican a partir de la contemplación del objeto o fenómeno a analizar, interpretar, comprender y dotar de sentido, desde puntos de vista diferentes y no necesariamente concretos y probados. Eso es la abducción.
La abducción, como ya lo cité atrás y según lo anota Carlos Rendón:
"Se trata, según leía alguna vez en un artículo de Heinz Heckhausen, del cortocircuito, de la chispa que se produce entre dos complejos de imaginación hasta entonces separados, "por mediación de un elemento común". La complejidad de un concepto -de una imagen- puede así potenciarse, multiplicarse como por arte de magia, al estar puesta en contacto con diferentes contextos" (6).
Con este método en mente, el Lector Ludi debe actuar sin miedo a formular y formularse hipótesis, como lo recomendaba Charles Darwin, así estas, a primera vista, parezcan descabelladas, como me gusta calificarlas.
¿Qué son las hipótesis descabelladas?
Para efectos de un principio de método para jugar a descubrir conocimiento aplicado a la Lectura Lúdica, digo que las hipótesis descabelladas son aquellas que se hace el lector común cuando empieza a mezclar sus lecturas y encuentra conexiones arbitrarias o reales con algo que ha leído o contemplado en otra parte o con asuntos de la realidad en general o las realidades metafísicas y para los cuales todavía no posee la erudición de los expertos, quienes para esos menesteres ya se han equipado de materias, métodos formales y un extenso diccionario de términos, definiciones y conceptos, la mayor parte de las veces, ajenas y extrañas al mortal común y corriente.
¡Hipótesis descabelladas! ¡Por supuesto! Ese es el punto de partida desde el cual contemplar un asunto o una idea que despierta la curiosidad o la atención, bien por sorpresiva o por disparatada, para jugar con ellos, como lo hacen los niños: hasta que se agotan sus variaciones y conexiones o, hasta cuando, por la presencia y acumulación de nueva información y nuevos conocimientos, se descubren otras hipótesis descabelladas.
Lúdica y juegos que, lastimosamente, van desapareciendo cuando los niños se hacen mayores y la cultura los formaliza, petrificándolos en la nostalgia y condenándolos como a pecados de inmadurez e incorrección.
Y digo, a manera de metodología, que mis hipótesis descabelladas son como los juegos de los niños, porque pienso que sus juegos son el remanente y el punto de partida que permanece del primordial inicio de la actividad mental del Homo-Humano que, igual hoy que en aquel entonces, a la manera de los juegos infantiles, ve, siente, imagina, sueña, acumula, conecta, relaciona, ordena, varía, experimenta, en fin, juega a ese juego en el que se origina la invención de las palabras y del el lenguaje (7).
La aplicación del método de las hipótesis descabelladas a la Lectura Lúdica de la escritura de una obra de arte, puede ser tan libre e imaginativa como cada cual lo desee, sin embargo, debe partir de las materias primas formales que se enumeraron antes: un amplio conocimiento del autor, de la obra y del contexto en el que fue realizada, etc., para de allí poder realizar una adecuada Lectura Lúdica, que nunca es ni la única ni la última.
Sólo a partir de esa experiencia será posible contemplar, distinguir, conectar, abducir, inducir, deducir y precisar, esa chispa de novedad y asombro que brota de la materia estudiada, para, de ella, poder interpretar y comprender el nuevo sentido que ofrece, con el cual ya es posible descubrir, contemplar, aquello que antes era misterioso y oscuro, y que a partir de ese instante emerge a la luz de lo conocido.
Es necesario hacer un par aclaraciones:
En primer lugar no se trata de inventar algo fantasioso o ficticio, si bien, lo que se busca y se obtiene son informaciones difíciles de probar, ello no quiere decir que sean imposibles de ser demostradas y probadas con otros métodos cuando surjan nuevas evidencias y fuentes de información que las respalden y la legitimen. Tal el caso de las artes que son aquellas actividades en los cuales se inventan los lenguajes de la imaginación, esos que nutren los lenguajes de la razón.
Como se trata de un método informal, ello no quiere decir que no se pueda recurrir a la información formal existente, en ella existe muy buena cantidad de datos ya probados con los cuales se pueden elaborar puntos de partida o interpretaciones útiles al propósito que persigue el Lector Ludi:
"(...) comenzando a vivir intelectualmente; vive la vida de los dioses, nútrese de ambrosía y de néctar se embriaga" (Los Heroicos Furores, I, 4).
La embriaguez del "verdadero artista" y del "verdadero científico" de que habló Nietzsche.

NOTAS

(1) Giovanni Reale, Platón, en búsqueda de la sabiduría secreta, Herder, Barcelona, 2001 (371 p.), p. 260.
Para complementar lo anterior, agrego lo que significaba para los griegos "contemplar", tal y como lo explica Giovanni Reale:
"El ejemplo más importante está en su uso de la palabra griega para "visión" o "contemplación" (theoria), que, por supuesto, se ha convertido, con toda facilidad, en nuestra palabra "teoría", por la que denotamos un nivel de discurso totalmente abstracto, pero que Platón utiliza para sugerir la "contemplación" de realidades que, una vez alcanzadas, están ahí para ser vistas".
(2) Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos, Crítica, Drakontos, Barcelona, 2009.
(3) John R. Searle, La mente. Una breve introducción, Grupo Editorial Norma, Bogotá, 2006, pp. 205 y ss.
(4) Friedrich Schiller, Cartas sobre la educación estética del hombre, carta decimoquinta. Citado por Rüdiger Safranski, El Romanticismo. Una odisea del espíritu alemán, Tusquets, Barcelona, 2009, p. 42.
(5) Giordano Bruno, Los heroicos furores, Tecnos, Madrid, 1987, pp. 56-57:
"TANSILLO: Se suponen, y de hecho existen, varias especies de furores, todas las cuales se reducen a dos géneros: los unos manifiestan únicamente ceguera, estupidez e ímpetu irracional, tendiendo a la insensatez ferina; consisten los otros en cierta divina abstracción por la cual algunos alcanzan a ser en verdad mejores que los hombres ordinarios. Y estos son a su vez de dos especies, pues ciertos individuos, al haberse convertido en habitáculo de dioses o espíritus divinos, dicen y obran cosas admirables de las que ni ellos mismos ni otros entienden la razón (...). Otros, por estar avezados o ser más capaces para la contemplación y por estar naturalmente dotados de un espíritu lúcido e intelectivo, a partir de un estímulo interno y del natural fervor suscitado por el amor a la divinidad, a la justicia, a la verdad, a la gloria, agudizan los sentidos por medio del fuego del deseo y el hálito de la intención y, con el aliento de la cogitativa facultad, encienden la luz racional, con la cual ven más allá de lo ordinario; y estos no vienen al fin a hablar y obrar como receptáculos e instrumentos, sino como principales artífices y eficientes".
(6) Cita tomada de: Carlos Rincón, García Márquez, Hawthorne, Shakespeare, De la Vega & Co. Unltd., Serie La Granada Entreabierta, 86, Instituto Caro y Cuervo, Santa Fe de Bogotá / 1999:
"Racionamiento por abducción", descubierto por Charles S. Peirce en 1879 y que funciona, algo así, como lo explica Carlos Rincón:
"Se trata, según leía alguna vez en un artículo de Heinz Heckhausen, del cortocircuito, de la chispa que se produce entre dos complejos de imaginación hasta entonces separados, "por mediación de un elemento común". La complejidad de un concepto -de una imagen- puede así potenciarse, multiplicarse como por arte de magia, al estar puesta en contacto con diferentes contextos.
El tic-tac que escuchaba era quizás el mismo del reloj de Tiffany olvidado por Charles S. Peirce el 21 de junio de 1879, al llegar a Nueva York a bordo del "Bristol", y que lo llevó a descubrir el razonamiento por abducción. Mientras la inducción y la deducción, según Peirce, nada agregarían a los datos de la percepción, la abducción, dependiente de las "percepciones inconscientes de relaciones entre aspectos del mundo", sería, según su notable relato de la pérdida y recuperación del reloj olvidado y robado en el "Bristol", la inclinación a sostenr una hipótesis, con algo de instinto de adivinación. Según Thomas A. Sebeok y Jean Umiker-Sebeok, en la yuxtaposición que hicieron en 1980 de Charles S. Peirce y Sherlok Holmes en su You Know My Method: "todo nuevo conocimiento depende de la construción de una hipótesis. Sin embargo, y dicho citando la página 238 del octavo volumen de los Collected Papers de Peirce: "Al comienzo no parece haber lugar alguno para preguntar qué la apoyaría, pues del hecho concreto de que se dispone sólo se desprende un tal vez (tal vez sí y tal vez no). Hay, sin embargo, una clara tendencia en dirección a la confirmación; y la frecuencia con que la hipótesis se establece como un hecho concreto (...) pertenece a los más sorprendentes entre los milagros del universo".
(7) Adriana Silvestre y Guillermo Blanck, Bajtín y Vigotski: la organización semiótica de la conciencia, Anthropos, Barcelona, 1993.

sábado, 16 de agosto de 2008




Sin la lectura... ¿Quién soy yo?
Por
Iván Rodrigo García Palacios



Medellín-2008

Sin la lectura... ¿Quién soy yo?



Para Cristina y Nicanor, motivo y prueba de este experimento.
Sin la lectura... ¿Quién soy yo?

CONTENIDO



Introducción
PRIMERA PARTE:
Antropología y neurociencias en la lectura y la escritura

Capítulo 1
La lectura del origen o el origen de la lectura

Capítulo 2
¿Cómo y por qué se lee?

Capítulo 3
Los lenguajes para la vida

Capítulo 4
Lectura y escritura: Mecanismos evolutivos de la mente humana

Capítulo 5
¿Falso o verdadero?: ¿Es la primera impresión la que vale?


SEGUNDA PARTE:
Definiciones sobre la lectura y la escritura

PRESENTACIÓN:
Maestro será quien enseñe a otro a ser lector
Capítulo 1
¿Alquimia y lectura?

Capítulo 2
Leer y escribir - Lectura y escritura

Capítulo 3
El desarrollo de la lectura: Espíritu, mente y cerebro
Capítulo 4
La exploración y la cartografía de la lectura

Capítulo 5
La lectura virtual de la realidad virtual

Capítulo 6
El juego y la lectura.
¿Cómo se hace un buen lector?: Jugando
Sin la lectura... ¿Quién soy yo?


INTRODUCCIÓN

La lectura y la escritura,

cuestión de supervivencia


El conocimiento está ahí, por siempre.

La lectura y la escritura, que hasta hace algún tiempo fueran territorios sagrados y que ahora parecen obsoletas banalidades, son en realidad manifestaciones de la Naturaleza a través de las cuales, como con todo lo demás que lo determina, el Homo-Humano evoluciona, se adapta y sobrevive y como tales se las debe estudiar.

La lectura y la escritura, más que actividades estéticas, son las máximas habilidades con las que la Naturaleza dotó al Homo-Humano para su evolución, supervivencia, reproducción y adaptación.

O, parodiando la célebre frase de Descartes: Existo porque soy lector y escritor.

O, si así lo desea, para lograr alcanzar la verdadera realización de Ser Humano.

Leer es una acción natural y propia de todo organismo biológico necesaria para su supervivencia, reproducción y adaptación. Leer es un acto biológico y mecánico de todos los organismos vivos. La lectura, por su parte, es una función que, al desarrollarse, se convierte en la habilidad de descubrir conocimiento, propia del Homo-Humano. Es de esa habilidad y su desarrollo sobre lo que tratan las páginas de este libro.

Lectura y escritura son el resultado de la evolución biológica y cultural de procesos cerebrales y mentales que funcionan con los circuitos de neuronas, organizados y articulados, que reaccionan ante la excitación que les producen, por medio de acciones orgánicas, químicas y físicas, los signos y códigos de los lenguajes, tal y como lo han venido demostrando las neurociencias.

La lectura es el proceso mediante el cual el cerebro y la mente perciben, analizan, interpretan y dan sentido a las realidades, internas y externas, para luego memorizar y reproducir el resultado como información y experiencia, a partir de lenguajes y códigos establecidos, los cuales han sido inventados, desarrollados y articulados, para mejorar las condiciones de supervivencia y adaptación. Este es el proceso mediante el cual se descubre conocimiento.

La escritura es un proceso más elaborado y complejo mediante el cual el cerebro, la mente y el cuerpo, comparten o transmiten o comunican a otros la información y las experiencias propias para ser confrontadas, conservadas y utilizadas en el desarrollo de nuevos descubrimientos de conocimiento, a partir de lenguajes y códigos establecidos y con la intervención de sectores específicos del cerebro y el cuerpo.

Sobre estos presupuestos se fundamenta la actividad comunicativa. Entre los seres vivos toda impresión, reacción, expresión, conducta y comportamiento, se convierte en acciones, actividades y habilidades comunicativas. A toda impresión o estímulo, responde y corresponde una expresión, este es el proceso básico de la comunicación.

La finalidad original y natural de la comunicación fue, primordialmente, la de conocer las reacciones, el pensamiento y las emociones de los otros y, en segundo lugar, dar a conocer el propio pensamiento y las propias emociones. Era y es cuestión de supervivencia.

Antes de continuar, es necesario advertir que considero como escritura, también y para los efectos de estas reflexiones, a la elaboración, transmisión y comunicación oral, gestual y dinámica, de emociones, gestos, pensamientos e ideas, debidamente articulados y organizados para ser transmitidos, compartidos, confrontados y recordados por los otros, porque de esta manera se podría decir que se hace una escritura para ser comunicada y, al mismo tiempo, conservada en la memoria y en la experiencia.

Como trataré de explicarlo en los capítulos de este libro, la lectura y la escritura, más que una herramienta son habilidades, funciones, con las que la Naturaleza dotó al Homo-Humano para su evolución, adaptación y supervivencia.

Los lenguajes se inventaron por la necesidad de expresar y darle sentido, permanencia y proyección, a lo que los sentidos percibían, a lo que se leía. Luego, se inventó la escritura.

Para ser irónico y satírico, si no cree en las anteriores afirmaciones, el que así lo quiera, puede realizar una mínima observación y reflexión sobre el destino que espera a los millones de alfabetos funcionales -aquellos que saben leer y escribir y poco más nada de la lectura ni de la escritura- quienes son reproducidos sistemática, económica, mecánica y periódicamente, por las incontables instituciones educativas de todo el planeta, para que se den cuenta de la clase de rebaño de cuasi-bestias en el que se está convirtiendo a la humanidad.

Estos alfabetos funcionales son el resultado de un proceso de degeneración cultural que cada año se manifiesta en la pobreza decreciente de las habilidades de la lectura y la escritura, tal como son evaluadas por los sistemas educativos de los países del mundo.

Situación crítica para la humanidad que, al igual que la crisis ecológica, es el resultado de la intervención humana y la promoción de ideologías de estupidización por parte de los poderes económicos, políticos, religiosos, etc., a través de los medios masivos de comunicación, convertidos y utilizados por esos poderes en aparatos del "show business", en eso que llaman industria del espectáculo.

La búsqueda de la Sabiduría dejó de ser un asunto vital de la existencia del Homo-Humano, para convertirse en una mercancía de moda con la que trafican inescrupulosos hechiceros y gurús, así como miles de profesionales de las profesiones que se han inventado, para mercadear, como supuestas fórmulas infalibles y mágicas, productos con los cuales se promete que es posible alcanzar la felicidad, por medio de las ilusiones y mentiras de la publicidad.

¡Proféticas resultaron las reflexiones de Walter Benjamín sobre la banalización del arte!
No se requiere saber leer y escribir, aun cuando ayuda, para ser un buen lector y escritor, así como para ser un evolucionado y adaptado Homo-Humano. Para ello se cuenta con una dotación evolutiva: la de tener las capacidades y las habilidades de la lectura y de la escritura natural.

A partir de esa dotación natural y como consecuencia del proceso evolutivo del mismo Homo-Humano, así como de la evolución de la cultura y de las tecnologías, se desarrollaron esas otras lecturas y escrituras que se conocen hasta la actualidad:

1. Lectura y escritura natural con las que la evolución dotó al Homo-Humano para percibir, analizar, interpretar y dar sentido a sus realidades, internas y externas y para descubrir y conservar conocimiento. Esta es la lectura fundamental de la supervivencia.


2. Lectura y escritura de signos, códigos y símbolos o lectura y escritura visual / simbólica, resultantes de la evolución cultural y tecnológica del Homo-Humano.


3. Lectura y escritura virtual, esas que están en proceso de desarrollo como respuesta al veloz y saturante desarrollo de las tecnologías informáticas.

En fin, la lectura y la escritura que son esas cualidades naturales que diferencian al Homo-Humano de los demás seres vivos y que debe ser condición indispensable para el desarrollo de niños, jóvenes y adultos saludables.

El recién nacido, por naturaleza, lee lo que lo rodea y, en consecuencia él mismo será, por el resto de su existencia, como la lectura que ha realizado, es decir, como ha interpretado y dado sentido a las realidades y relaciones en las que se desarrolló el "imprinting" y conformación de los circuitos de neuronas. Por ello, será responsabilidad de los padres y de quienes lo rodean, el que se convierta en un buen lector y en un buen escritor de sí mismo y de sus circunstancias:

Un Homo-Humano capaz de descubrir conocimiento y de comprender y manejar su destino en solidaridad con los demás y con el universo.

Negarle a un niño el pleno derecho de ser un buen lector y un buen escritor, es un crimen cuya condena y castigo ya han sido dictados y ejecutados: la estupidez colectiva.

-0-

Esos son los temas sobre los que voy a reflexionar en este libro, amparándome en el precepto de Charles Darwin: sin temor a formular hipótesis, así sean descabelladas, como me gusta llamarlas.

Los capítulos de la primera parte los he dedicado a analizar, interpretar y dar sentido, a las conexiones, correspondencias y nexos de la lectura y la escritura con la evolución, la biología, la antropología y las neurociencias.

Los capítulos de la segunda parte se proponen responder a las preguntas clave: ¿Qué es la lectura? ¿Qué es ser lector? y ¿Qué es la escritura? ¿Qué es ser escritor?, y, en consecuencia, ¿Cómo podrían formarse buenos lectores y escritores?

Una tercera parte está dedicada a reflexionar sobre la lectura y la escritura virtual, su desarrollo y aplicación en Internet y en las nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (TIC).

La finalidad que me he propuesto es la de exponer los resultados de mis reflexiones, experiencias y lecturas como LECTOR Y ESCRITOR LUDI, es decir, desde la naturaleza misma del juego infantil, esa actividad tan seria del Homo-Humano por medio de la cual conoce, se adapta y adapta sus realidades internas y externas para sobrevivir y adaptarse en este planeta y, quizás, en el resto del universo...

Los invito a jugar.
Sin la lectura... ¿Quién soy yo?


Primera parte

Antropología y neurociencias
de la lectura y la escritura




















Ilustración: Grabado de Goya
Sin la lectura... ¿Quién soy yo?

Primera parte

Capítulo 2


¿Cómo y por qué se lee?



La creación de los lenguajes hace parte del largo proceso de la evolución que se inicia en la simplicidad del primer organismo vivo y alcanza su mayor complejidad en el Homo-Humano.

El cuerpo humano es el lector biológico más completo y complejo que haya desarrollado la Naturaleza. Es una especie de escáner que se lee a sí mismo, lee a todo lo que rodea y hasta lee en "el más allá" que él mismo se ha creado.

Esa lectura que es la que hace al Homo-Humano, es también la que lo dota de conciencia y, a su vez, de ser consciente de sí mismo, de los otros y de la totalidad de la Naturaleza. De poder interpretar, dotar de sentido, explicar y proyectar, lo que lee.

La función primordial biológica de leer, hace parte de la naturaleza original de los seres vivos desde la simplicidad del primer microorganismo hasta la suprema complejidad del Homo-Humano, porque de ella depende su supervivencia, su reproducción y su adaptación en el mundo. Complejidad que en el Homo-Humano se manifiestas por su capacidad de descubrir conocimiento y transmitir, compartir, transformar y memorizar información.

Todo organismo vivo, por necesidad, percibe, reconoce y memoriza aquello que en su ámbito le hace sentir y diferenciar lo que le causa placer y dolor. Lo placentero le provoca atracción y deseo y, lo doloroso, repulsión y miedo, una ley fundamental de la física en operación. Y es, a partir de estas primarias reacciones sensoriales que los organismos vivos han desarrollado el proceso evolutivo desde el principio y hasta ahora.

Como lector biológico o escáner, el cuerpo del Homo-Humano lee o percibe la realidad por medio de los cinco sentidos: visión, tacto, oído, olfato y gusto. Los sentidos son sistemas independientes que se conectan e integran entre sí en grados de intensidad y precisión variables de acuerdo con las circunstancias.

Los sentidos son los mecanismos de percepción del cuerpo a través de los cuales, al entrar en contacto con la realidad tanto interna como externa, son excitados y esas excitaciones son convertidas por el sistema nervioso en sensaciones que, a su vez, son transmitidas al cerebro, el cual las organiza y distribuye como circuitos neuronales por todos los sectores cerebrales para que, por medio de los fenómenos mentales, sean analizadas, interpretadas y transformadas en respuestas motoras y sensibles, así como, simultáneamente, en información para la imaginación, el pensamiento, la memoria, etc.

Esa información es, por una parte, transformada en respuestas que motivan, organizan, dirigen y proyectan en, el espacio y en el tiempo, los actos, acciones y actividades del Homo-Humano.

Por la otra parte, esa información es acumulada y conservada en los sectores cerebrales especializados de la memoria como fuente de la experiencia para también ser permanentemente analizada, interpretada y comprendida y para ser proyectada en toda situación, o bien para modificar las sensaciones, reacciones, acciones y actividades o bien para ser utilizada en el descubrimiento de conocimiento.

Para que esa información sea funcional, acumulable y conservable, el cuerpo y la mente desarrollaron las capacidades y habilidades de simbolizar, metaforizar y comunicar, mediante las cuales se generaron códigos complejos de signos y símbolos, sonoros, táctiles, gestuales y gráficos, los cuales, articulados, sirven para archivar en la memoria tanto las sensaciones mismas como la totalidad del proceso realizado y los resultados obtenidos, lo que podría llamarse pensamiento lingüístico, o sea, la lectura y escritura de signos, imágenes, sonidos y movimientos, así como también sirven para la interpretación y articulación de lo que quiera que sean las sensaciones y las emociones.

Esta memoria que se actualiza, amplia y funciona permanentemente, es la parte fundamental de lo que se llama experiencia. Experiencia que es, a su vez, la actividad mediante la cual se analiza, interpreta, comprende y se dota de sentido y acción, tanto a la nueva información que se percibe como a la información archivada, en un proceso de renovación y confirmación permanente.

Es, en esa actividad de renovación y confirmación de la información, cuando se descubre el conocimiento, el que, consecuentemente, se convierte en nueva información para ser archivada y con la que se actualiza y amplia la experiencia en una espiral sin fin de acciones, renovaciones y proyecciones espacio temporales. Esto es lo que hace posible la comunicación.

La comunicación se usa para dar a conocer lo que se siente y piensa, pero, más importante, para saber y conocer lo que los otros sienten o piensan. La comunicación instintiva se define como la forma por medio de la cual se obtiene información del ámbito para poder sobrevivir, reproducirse y adaptarse.

Dadas las condiciones mismas del ser Homo-Humanos, la comunicación que este crea, es, entre otras consideraciones, de dos cualidades: formal e informal.

Con la comunicación formal el Homo-Humano organiza y dirige sus empresas de supervivencia, desde los primitivos que realizaban sus actividades de caza y recolección unidos tanto por los lenguajes y los códigos establecidos como por la información acumulada sobre la localización de los lugares, las especies, etc. y sobre las variaciones y condiciones en los cotos de caza y recolección. Con esta comunicación regían sus migraciones y demás actividades comunales. Igual hoy que en el pasado.

Con la comunicación informal los Homo-Humano se conocen entre ellos y pueden establecer los lazos de solidaridad con la cual enfrentar y resolver el miedo y la necesidad. Ese miedo y esa necesidad que, compartidos, son menos azarosos y atemorizantes. Ello, sólo para mencionar, la importancia que esta comunicación tiene para el saludable desarrollo de tantas otras actividades fundamentales de vida colectiva, como por ejemplo la formación y desarrollo de las familias entre sí y las relaciones con las demás.

Tanto o más importante que la comunicación formal para la supervivencia, reproducción y adaptación del Homo-Humano, es ese otro fenómeno de la comunicación conocido como "cotilleo" o "chismorreo" o de comunicación informal.

Si una comunidad ha establecido una comunicación formal adecuada para el desempeño y desarrollo de sus empresas de supervivencia, la comunicación informal será tanto más positiva y productiva para la comunidad en general, porque, de lo contrario, terminará por destruir los lazos solidarios que los unen.

Cuando la comunicación formal es deficiente, como sucede en las dictaduras y las revoluciones, la comunicación informal será el único refugio en el cual se puedan proteger los Homo-Humanos, pero, al mismo tiempo será una comunicación caótica, de desconfianza, etc. que reduce los grupos a un número mínimo de integrantes que se enfrentarán por la supervivencia con todos los demás grupos.

Independiente de polémicas neurocientíficas, psicológicas y filosóficas, el anterior cuadro es, de manera muy simplificada, la descripción de los procesos y actividades de la mente y el cerebro del Homo-Humano para la generación de los lenguajes y la comunicación.

De manera simple, pero consecuente, esos procesos cerebrales y mentales y las actividades que generan, son los mismos que se desarrollan en la lectura. O, para decirlo de manera más parcializada: el Homo-Humano es un lector, es decir, es quien descubre conocimiento a partir de la LECTURA y la ESCRITURA, lo que no es otra cosa que el resultado de interpretar y dotar de sentido y expresión a algo que antes no lo tenía y que hace posible su comunicación, acumulación y conservación.
Sin la lectura... ¿Quién soy yo?

Primera parte

Capítulo 1

La lectura del origen

o el origen de la lectura


Excepto la Naturaleza, todo lo demás es invención del Homo-Humano, incluso cualquier explicación sobre la creación de la Naturaleza. La Naturaleza prescribe, el Homo-Humano describe.

Hijo de la Naturaleza, la mente del Homo-Humano se imagina a imagen y semejanza de su madre y podrá ser creativo pero no creador.

El Homo-Humano -un Homo dotado de mente (1)- es humano porque descubre conocimiento, lo convierte en información para acumularlo, memorizarlo y transmitirlo a otros para continuar descubriendo conocimiento, trasformar sus realidades y transformarse a sí mismo, porque cualidad primordial de los seres vivos es percibir y expresar, comunicar.

El primer invento comunicativo del Homo-Humano, el lenguaje, lo desarrolló a partir de sus órganos de comunicación: la fonetización de los sonidos y los gestos de su cuerpo, para responder a la necesidad de interpretar, dotar de sentido, permanencia y proyección a lo que se leía, a lo que sus sentidos percibían, lectura posible a partir de la articulación organizada o sistematizada de sonidos, signos y señas, en códigos.

Eso son los lenguajes: sistemas articulados de signos fonéticos y gráficos o, para decirlo más filosóficamente como lo hace George Santayana:

"[…] el lenguaje, un verdadero arte de la sustitución" (2).

Mucho más tarde, se inventó la escritura.

Los primeros lenguajes como tales, tuvieron que estar vinculados a la solución y satisfacción de las necesidades básicas de la supervivencia, la reproducción y la adaptación.

Luego, la evolución hacia una mayor complejidad del cerebro y de la mente, generaron nuevas necesidades: explicar, interpretar, dotar de sentido, recordar y expresar, las experiencias más allá de sí mismo y conectadas con su percepción, con el espacio y el tiempo, con la materia y la energía. Se podría decir que comenzó a formularse preguntas y a buscar respuestas: a descubrir conocimiento.

¿Qué es y de dónde surge la vida? ¿Qué es y cómo funciona el mundo? ¿Qué son y qué producen los fenómenos que lo afectan? ¿Qué es ser humano? ¿Qué es el hombre? En fin, todo lo relacionado con el Homo-Humano y con la Naturaleza en la cual habita.

Obvio, en ese entonces como ahora, la mente trata de interpretar, de dotar de sentido y explicación a todo aquello que le es desconocido y lo considera un misterio, un misterio que es todo aquello que se localiza "más allá" de cualquier explicación práctica o evidente, pero que sucede y es real.

Es así como nacen los mitos y las religiones, los primeros lenguajes de la solidaridad con los cual enfrentar unidos el miedo y las necesidades. Lenguajes de signos, señales y símbolos concretos, una escritura natural que señalaba y trazaba lugares sagrados con signos, señales y símbolos comunes y articulados que explicaban, estaban dotados de sentido, transmitían y conservaban la experiencia.

Lo demás, es historia ya contada.

En otros capítulos explico los mecanismos genéticos, biológicos y culturales, que dan origen a la mente del Homo-Humano y a sus funciones en la lectura y en la escritura.

Desde el instante en el cual el Homo-Humano se percibió y luego creó las nociones de espacio y tiempo, materia y energía, supo que estaba en el mundo. Sólo que, todavía hoy, no ha podido descubrir qué es él mismo y esa es su tragedia. La búsqueda de la respuesta a esa pregunta fue el origen del concepto de lo humano (la mente) y esa es también la historia de la humanidad.
En ese mismo instante primordial en el cual el Homo-Humano supo que era un sujeto, también, supo que estaba en el mundo, se supo objeto, obligado a cumplir las leyes de su biología: sobrevivir, reproducirse, adaptarse y evolucionar, sin saber cómo y por qué.

Todo lo que existe en el universo está constituido por la misma materia y la misma energía, está en el mismo espacio y tiempo y todo ello, se forma y transforma de acuerdo con las mismas leyes. La Naturaleza prescribe y el Homo-Humano describe.

Todos los seres vivos están constituidos por los mismos materiales y son, están y se comportan en el universo de acuerdo con las mismas leyes biológicas, físicas y químicas, sean estas conocidas o no.

El Homo-Humano, es un ser vivo y se diferencia de los otros seres vivos porque es capaz de descubrir conocimiento y compartirlo con otros y porque con ese conocimiento es capaz de transformarse a sí mismo y a sus circunstancias, al igual que a descubrir, interpretar y deducir las leyes del universo para intervenir y manipular la materia y la energía.

El conocimiento se descubre, no se crea. Todo hace parte de la Naturaleza. Por ello, el hombre ha inventado todo, salvo la Naturaleza que es el ámbito a descubrir.

Humanidad es aquello que resulta de la aplicación de esas capacidades de descubrir y transformar del Homo-Humano sobre sí mismo y sobre la Naturaleza.

Por necesidad, el Homo-Humano, aprendió a conocerse y a conocer al mundo y en consecuencia a leerse y a leerlo y, a partir de allí, desarrolló los lenguajes para explicarse y explicar lo que leía, pues necesitaba interpretar y dotar de sentido a esa lectura como el espejo en el que se interpretaba y se daba sentido a sí mismo, al igual que a todo lo demás.

Es sólo por su deseo y voluntad que el Homo-Humano pasa de leer biológica y mecánicamente y se convierte en lector y en escritor, es decir, descubridor de conocimiento y acumulador de información. Conocimiento que es descubrir y descifrar las leyes de la Naturaleza, sus acciones y funciones; información que es la acumulación y conservación de lo descubierto y lo descifrado.

Se lee por necesidad pero se es lector por deseo y voluntad. Todo Homo-Humano, por condición, lee, pero sólo los Homo-Humanos que lo desean y lo hacen, se transforman en lectores. El que lee, sabe, pero sólo el que es lector descubre conocimiento.

El Homo-Humano descubre conocimiento por medio de los fenómenos mentales de la imaginación y de la razón. Por la imaginación proyecta los sentidos de su mente en el misterio y lo desconocido, en el espacio y en el tiempo. Por la razón organiza y conserva en su mente y en sus herramientas, con sus propios tiempos y espacios, lo imaginado.

Por medio de los fenómenos y los mecanismos de su mente, las percepciones y visiones de la imaginación y de la razón, son transformadas en imágenes, símbolos y metáforas, con las que, a su vez, crea los signos y los lenguajes con los cuales las explica tanto a sí mismo como a los demás y es capaz de acumularlas y conservarlas para su uso y aprovechamiento posterior.

La evolución desarrolló los órganos anatómicos necesarios y correspondientes para que el Homo-Humano fuera posible.

De esos elementos anatómicos que hacen posible el que el Homo-Humano sea humano y se diferencie de los demás seres vivos, dos son fundamentales para el descubrimiento de conocimiento y la posibilidad de compartirlo:

1- El cerebro del Homo-Humano y los además órganos del sistema nervioso:

El cerebro está compuesto por tres partes: la corteza cerebral, el cerebelo y el tronco cerebral, las cuales, evolutivamente y en su orden, corresponden al cerebro propiamente humano, al cerebro de los mamíferos y al cerebro de los reptiles, cada una de ellas con sus características propias, pero funcionando de manera interconectada, interrelacionada e integrada, bajo condiciones establecidas, pero, a su vez, cambiantes y cambiables.

La actividad cerebral y la del resto del cuerpo generan la mente, la cual, a su vez, dota al Homo-Humano de la capacidad de descubrir conocimiento y descubrirse a sí mismo: conciencia e inteligencia.

2- El sistema fonético, es el sistema para la producción de sonidos modulados y articulados, exclusivo de los Homo-Humanos y, a partir del cual, se elaboran y desarrollan complejas formas de expresión: lenguajes orales, gestuales y escritos, las herramientas fundamentales para desarrollar y organizar las actividades necesarias para su supervivencia, reproducción, adaptación y bienestar: todas las ciencias y todas las artes.

Entre los seres vivos, toda percepción provoca una reacción, expresión, conducta o comportamiento, percepción y expresión se convierten en acciones y actividades comunicativas. A toda percepción o impresión responde y corresponde una expresión o respuesta, este es el proceso básico de la comunicación.

Estas actividades comunicativas son de tres clases:

1. Biológicas:

Ante cualquier percepción o impresión o estímulo, el organismo produce una reacción y una acción o expresión automática.


2. Mecánicas o de aprendizaje-entrenamiento:

Son las acciones y reacciones que los organismos de cierta complejidad fisiológica producen y reproducen ante ciertos estímulos o impresiones o percepciones, desarrollando un repertorio determinado y repetitivo de reacciones, expresiones y acciones que se adquieren y desarrollan por entrenamiento y aprendizaje.

3. Culturales:

Son acciones y actividades que desarrollan los organismos dotados de cerebros más complejos en respuesta a aquellas interacciones con la realidad en las cuales se interpreta, se dota de sentido y se descubre conocimiento, mediante el cual se inventa, desarrolla y transforma, un método de acción, actividad y comunicación que, a su vez, remite a nuevas interpretaciones, sentidos y actividades, con las cuales se transforman tanto al organismo como al sector de la realidad con el que se interactúa.

Las actividades comunicativas culturales son aquellas impresiones y expresiones que el Homo-Humano inventa, desarrolla y articula, las cuales, por estar dotadas de significante y significado, son interpretables, están dotadas de sentido, producen y reproducen sentido. Esos son los procesos que se suceden en la lectura y en la escritura.

Lo anterior conduce a plantear una teoría evolutiva de la información y de la comunicación:

La información y la comunicación no tienen sentido por sí mismas. La información es producida y transmitida, por impresiones, estímulos e impulsos, articulados o no, pero sólo será información cuando se la interprete, se la dote de sentido y sea transmisible y compartible.

La información sólo se convierte en información cuando un emisor, por cualquiera sean los medios, codifica y articula, mediante un código establecido, esos estímulos e impulsos con la intención de dotarlos de un sentido específico y cuando un receptor los decodifica y rearticula, interpretándola y dotándola de un sentido propio. Todo lo demás es información mecánica: estímulo y reacción.

Por ejemplo, las abejas o los computadores reciben, leen y transmiten información, pero esta carece de sentido para ambos, porque los estímulos e impulsos, cualquiera sea el código utilizado que portan esa información, son impresiones físico-mecánicas preprogramadas para producir y reproducir respuestas automáticas, cuyo único y posible fin es causar una respuesta, igualmente, físico-mecánica, siempre repetida, siempre la misma.

En principio, el cerebro humano, por complejo y poderoso que sea, sólo procesa impulsos y estímulos físico-mecánicos, pero la totalidad de esos procesos producen la mente o, para decirlo más filosóficamente, de allí emana la mente, la cual convierte, esos impulsos y estímulos, primero, en información y, segundo, en comunicación.

Información y comunicación que son, primero, íntima o sujetiva y, segundo, externa y colectiva. La información y comunicación íntima o sujetiva es diferente de aquella información y comunicación externa y colectiva.

Y, todavía así, para que, tanto la información como la comunicación, sean concretas y eficaces, es necesario que exista un código articulado de signos y símbolos y que este código y los sentidos de cada signo y símbolo, sean comunes para quienes participen en el proceso, para que, de esa manera, ese proceso se complete y realice.

A partir de esos elementos y en conjunción con su cuerpo, el Homo-Humano ha desarrollado los lenguajes de la imaginación y de la razón: los lenguajes estéticos para la imaginación y los lenguajes científicos para la razón.


NOTAS

(1) John R. Searle, La mente. Una breve introducción, Grupo Editorial Norma, Bogotá, 2006, p. 365:
"Nuestra presentación de la mente en todos sus aspectos -conciencia, intencionalidad, libre albedrío, causalidad mental, percepción, acción intencional, etc.- es naturalista en este sentido: en primer lugar, trata de fenómenos mentales como parte de la naturaleza. Debemos concebir la conciencia y la intencionalidad en cuanto partes tan legítimas del mundo natural como la fotosíntesis o la digestión".

(2) George Santayana, Diálogos en el limbo, Tecnos, Madrid, 1996, p. 50.
Sin la lectura... ¿Quién soy yo?

Primera parte

Capítulo 3


Los lenguajes para la vida



La creación del conocimiento se vale de todos los medios al alcance de la mente humana, de esos medios los más comunes son la imaginación y la razón.

La imaginación explora en lo desconocido y visualiza, interpreta, dota de sentido y expresa, fenómenos concretos que, en principio, le es difícil explicar pero que no por ello dejan de ser reales.

La razón asume lo que la imaginación ve y con la información conocida explora, experimenta, interpreta, prueba y dota de sentido, hasta demostrar la naturaleza y funcionamiento de aquellos fenómenos para así convertirlos en nueva información.

El Homo-Humano, para poder interpretar, dotar de sentido y expresar todos los fenómenos de su actividad mental y el descubrimiento de conocimiento, ha multiplicado la creación de lenguajes. Los más importantes son aquellos mediante los cuales acumula y conserva sus experiencias estéticas y científicas, al mismo tiempo que se conoce a sí mismo y a lo que lo rodea.

La experiencia estética es aquella relacionada con lo placentero y es la que acumula y conserva la información del conocimiento descubierto a través de la imaginación, es decir, el conocimiento e información cuya verificación y expresión todavía esta limitada para la razón.

La experiencia científica es aquella relacionada con lo útil y lo práctico y es la que acumula y conserva la información del conocimiento descubierto, el cual ha sido verificado y confirmado y puede ser comunicado por medio de códigos y lenguajes establecidos, comunes y universales.

Las manifestaciones estéticas más conocidas son aquellas que se expresan por medio de los lenguajes de las artes.

Los lenguajes de las artes son la forma como el Homo-Humano expresa y comunica aquellos misterios cuya naturaleza ha percibido y visualizado con la imaginación, pero que para los lenguajes de la razón todavía carecen de las formas de expresión, formalización y comunicación.

El Homo-Humano con la imaginación percibe, visualiza e intuye el descubrimiento de conocimiento en el misterio y lo desconocido, conocimiento que, por ser todavía incodificable, se expresa con los lenguajes subjetivos. Cuando esa información es verificada y confirmada, la razón la convierte, acumula y conserva como información útil y práctica.

La imaginación y la emoción son sustancias primordiales de las artes, artes que se manifiestan por medio de sus propias formas de expresión y por medio de los limitados recursos de los lenguajes que la razón le suministra. Es de esas formas expresivas y de esos lenguajes, así como de sus relaciones y consecuencias, de lo que vamos a hablar.

La materia común que inspira a las artes es ese territorio misterioso y desconocido de lo que el Homo-Humano todavía no puede interpretar, dotar de sentido y explicar tanto de sí mismo como del universo.

Los fenómenos que se perciben en ese territorio del misterio, de lo desconocido y de lo inexplicable, serán a los que las artes aspiran, en una primera instancia, a transformar en conocimiento. Conocimiento que se expresará con los lenguajes propios de cada una de las artes: la música con sus sistemas de notación; la plástica con la luz, es decir, los colores y las formas (1), la literatura con el uso creativo de las palabras, etc.

Cada uno de los sistemas de signos, símbolos y metáforas de los lenguajes de las artes, al partir de la misma materia prima común, concluyen por expresar, formalizar y comunicar su propio conocimiento y, en esa comunidad, se conectan y se sirven las unas de las otras, cada cual en su propia naturaleza y función.

Naturaleza y función de las artes que bien vale la pena conocer para así expandir a la máxima potencia su capacidad de producir placer (2) (3) (4), tan importante como la de descubrir conocimiento (5) (6).

El artista, como el científico, por más especializado que sea, en la medida que conoce la materia y la información de todas las artes y las ciencias, tendrá una visión más amplia y mayores posibilidades de comprensión y expresión del conocimiento que está explorando. Además, comprenderá las conexiones y relaciones que las artes y las ciencias y sus lenguajes tienen entre sí y con el resto del conocimiento.

Porque, de esta manera tanto el artista como el científico, tendrán mayor cantidad de elementos de análisis e interpretación y los sentidos de que doten a sus obras tendrán mayor amplitud y profundidad.

Sin entrar en mayores consideraciones técnicas, veamos algunas de esas conexiones, correspondencias y relaciones entre las artes y sus lenguajes:

Sólo para mencionar, pues no será el principal motivo de estas consideraciones, se sabe que la luz y el color son vibraciones al igual que los sonidos, aun cuando de diferente naturaleza. De la misma forma que en el territorio de las ciencias de las vibraciones, sus conexiones, correspondencias y relaciones, ya no significan lo diferente ni lo imposible.

Por ello, una obra plástica o una obra musical, o una obra literaria, como todas las obras de arte y de la ciencia, son también la manifestación de un momento y unas circunstancias en las que la mente del Homo-Humano expresa el descubrimiento de conocimiento.

El Homo-humano se comunicó por primera vez a través de gestos y sonidos, de ahí que sus primeras expresiones estéticas fueran la danza y la música. Su primer lenguaje fue la elaboración de un código de signos y símbolos que se expresaban con el cuerpo: movimiento y sonido (7).

Más tarde desarrolló lenguajes y códigos mediante los cuales expresar y conservar aquellas experiencias y situaciones útiles para su vida natural y anímica: ciencia y mito, los cuales se comunicaban oralmente y, por su misma estructura, articulación y formas de composición, se conservaban y se transmitían de unos a otros: de memoria a memoria.

Mucho después, desarrolló las formas de expresión plástica y, finalmente, la escritura.

Como puede verse, los lenguajes y los códigos se usan para cumplir dos funciones básicas: comunicar y conservar. Por esas razones, los lenguajes y códigos de las artes no son diferentes de los lenguajes y códigos de las ciencias, cumplen la función de comunicar y conservar: explorar lo misterioso y desconocido para descubrir conocimiento y conservar una información, la que sólo por medio de ellos se puede preservar, compartir y transmitir.

De allí que no sea nada extraño que, por razón de su origen y de sus funciones comunes, en las artes se utilicen informaciones de las ciencias y, viceversa, con el fin de amplificar y profundizar la interpretación y el sentido que se quiere expresar, bien porque los elementos propios de ese arte lo limitan o bien porque se desea explorar a otros campos de interpretación y sentido que le son propios a cada arte y a cada ciencia.

NOTAS

(1) Hermman Broch, La muerte de Virgilio, Alianza, 2003:

"Delante, en la proa, cantaba un esclavo músico; probablemente la compañía allí reunida, su ruido absorbido por la quietud del atardecer, había tomado para sí al joven, presintiendo el retorno también ella, y después de una breve pausa para templar la lira y otra breve espera de norma artística, había resonado y flotaba la canción sin nombre del muchacho sin nombre, irradiando dulcemente el canto, aleteando como un soplo, semejante a los colores de un arco iris en el cielo nocturno, irradiando dulcemente el sonido de las cuerdas, delicado como el marfil, una obra humana el canto, obra humana el sonido de las cuerdas, pero alejado de los hombres hasta más allá del origen de los hombres, liberada de los hombres, liberada del sufrimiento, éter de las esferas que se canta a sí mismo" (pp. 18 y 19).

(2) Michel Onfray, Teoría del cuerpo enamorado. Por una erótica solar, Pre-textos, Valencia, 2002.

Definición de catarsis aplicada a la música de Michel Onfray:
"Como es sabido, el término (catarsis) se desliza del registro fisiológico al de la filosofía con Aristóteles: Abandonando el mundo de Esculapio, la catarsis se convierte en la "Poética" en la transfiguración en placer de los sentimientos desagradables, a saber, el terror y la piedad. En otra referencia, extraída de la "Política" (de Aristóteles), la catarsis se relaciona con la música y los cantos. Ciertas melodías, al no poder desencadenar violentas reacciones en los oyentes, permiten recobrar la quietud y el sosiego. En principio turbadores, estos cantos se convierten en fuente de satisfacción y voluptuosidad. La enfermedad misma se transforma en farmacopea. En la esencia de la música se encuentran los medios de hacer olvidar los efectos provocados por su audición: el dolor oculta en su epicentro las ocasiones de alivio. A la nocividad del dolor le sucede el gozo inocente. Toda catarsis transfigura el malestar en placer, el deseo en placer" (p. 80).

(3) Miguel de Cervantes Saavedra, Don quijote de la Mancha:

"La experiencia me mostraba que la música compone los ánimos descompuestos y alivia los trabajos del espíritu".
(Cap. XXVIII, primera parte).

(4) Las mil y una noche:

"Como lo dijo el poeta:
Estos cuatro instrumentos
la orquesta forman:
el arpa, la guitarra,
ajabela y torba.
Tres sois vosotras y, por tanto, os falta un cuarto, el hombre discreto, listo, valiente y mudo para los secretos"
(Historia del Alhamel y las mocitas).

(5) DEFINICIÓN DE UN PITAGÓRICO:

"La Música es la aritmética inconsciente de los números del alma".

(6) Hermman Broch, La muerte de Virgilio, Alianza, 2003.

"[...] si acaso aún la débil voz del alma que se llama canto y con el presentimiento de la desgracia, sin embargo, anuncia la salvación que despierta, porque toda canción verdadera presiente el conocimiento, lleva el conocimiento, enseña el conocimiento. La responsabilidad del cantor, su responsabilidad de conocer, la que él sin embargo sigue siendo incapaz de llevar y cumplir por la eternidad" (p.22).


(7) Yehudi Menuhin/Curtis W. Davis, La música del hombre, Fondo Educativo Interamericano, Bogotá, 1981.

DEFINICIÓN DE YEHUDI MENUHIN:

"La música es nuestra forma de expresión más antigua, más aún que el lenguaje o la pintura; se inicia con la voz y con nuestra necesidad avasalladora de establecer contacto con los demás. De hecho, la música "es" el hombre en mayor medida que las palabras, pues éstas son símbolos abstractos que sólo transmiten un significado factual. La música toca más profundamente nuestros sentimientos que la mayoría de las palabras y nos hace responder con todo nuestro ser" (p. 1).
Sin la lectura... ¿Quién soy yo?

Primera parte

Capítulo 4


Lectura y escritura:

mecanismos evolutivos
de la mente humana


Nada que no sea la Naturaleza explica al Homo-Humano. Como ya lo he escrito antes: Excepto la Naturaleza, todo lo demás es un invento humano.

Por más que lo pretendamos, somos sólo naturaleza, incluso nuestra mente y somos tan magníficos o despreciables como nuestras obras.

En los últimos años las ciencias de la genética, el cerebro y la mente, se han aproximado lo suficiente, hasta el punto de poder afirmar, como lo hace el genetista Luigi Luca Cavalli Sforza:

"En cuanto a la estructura física de la idea, podemos decir [...] que una idea, vieja o nueva, es un circuito de neuronas" (1).

Esta afirmación la hace en medio de su explicación de que las ideas son los códigos o las bases genéticas mediante las cuales se reproduce, evoluciona y muta la cultura, de la misma forma como el ADN biológico lo hace con los organismos vivos.

Independiente de que las ideas se definan, filosófica o biológicamente, lo cierto es que el Homo se hace Humano en el momento en que se hace consciente de que tiene ideas y que esas ideas no son otra cosa que conocimiento que ha descubierto y que con todo ello ha conformado su mente, lo que, mientras no se demuestre otra cosa, es el principio y la finalidad del ser humanos.

En este punto el tema se vuelve polémico, así que dejo a las ciencias y a las metafísicas el resolverlo y me concentro en mi asunto de proponer la hipótesis descabellada de por qué la lectura y la escritura son también mecanismos evolutivos y reproductores de la mente humana.

Si se acepta que el Homo-Humano, como todos los demás organismos vivos, es un lector de sí mismo y de todo lo que existe en su mundo, algo así como un cazador-recolector de información, información que procesa en su cerebro y mente para descubrir conocimiento y para ser almacenada en su memoria (cerebral, oral o escrita) con el fin de ser interpretada y dotada de nuevo sentido que la legitime, rechace, modifique o se convierta en una nueva idea base que produzca una mutación, entonces se puede decir que mediante la lectura y la escritura el cerebro y la mente se reproducen, evolucionan y mutan.

Si en principio, las ideas son "un circuito de neuronas", tan plástico y flexible como el cerebro y la mente, necesariamente se tuvo que desarrollar un mecanismo o sistema de organización y expresión que permitiera, por una parte, su funcionamiento natural y por la otra parte, su funcionamiento cultural y, finalmente, un funcionamiento integrado y dinámico.

El proceso explicado de manera simple, es más o menos el siguiente: los sentidos perciben, cada sensación o percepción es interpretada y remitida a una o varias regiones cerebrales, según su especialidad para una segunda interpretación, memorización y respuesta, respuesta que es confrontada con la misma memoria y con las otras memorias implicadas y, al tiempo que se produce la respuesta, es vuelta a almacenar en todas las memorias, para su conservación, acumulación, modificación, etc.

El siguiente paso supone un salto que implica lo biológico y lo cultural: fue necesario darle a las sensaciones y a las memorias una organización y una forma de expresión. Es el momento en el cual el cerebro y la mente comienzan a simbolizar, a inventar los símbolos, los signos y las metáforas, con los cuales reconocer, articular y comunicar. La historia de ahí en adelante, ha sido suficientemente estudiada.

Las funciones de la lectura y la escritura se pueden explicar entonces como la formalización de los procesos mentales de la percepción y la expresión o comunicación por medio de los cuales el Homo-Humano descubre conocimiento, lo convierte en información, lo conserva, lo acumula, lo comparte, lo amplia y lo renueva.

Todos estos procesos cerebrales y mentales se producen, reproducen y modifican por medio de circuitos de neuronas, los que funcionan necesariamente pero que pueden ser intervenidos natural o artificialmente con consecuencias predecibles o aleatorias o, hasta, inimaginables.

De esta manera, toda acción expresiva es comunicativa y toda acción o actividad de lectura es interpretativa.

La lectura y la escritura son, además de procesos biológicos que funcionan según sus leyes, también procesos culturales que funcionan tanto voluntaria como involuntariamente, pero en los que el Homo-Humano puede intervenir.

Es en esta intervención en donde se manifiesta lo Humano. En la medida en que el Homo-Humano amplia y perfecciona sus circuitos de neuronas, sus capacidades de lectura y escritura, es decir, de interpretar, dotar de sentido y expresar lo que lee, así como amplia y perfecciona sus habilidades de comunicación, sus capacidades para descubrir conocimiento se expanden, porque el cerebro y la mente funcionarán a mayor capacidad y rendimiento.

Si fiera cierta la historia de que sólo se utiliza el 10% del cerebro, entonces, la lectura y la escritura serían formas por medio de las cuales es posible que se aumente ese porcentaje.

Una vez realizada la interpretación y establecido el nuevo sentido, la información resultante se expresa, es decir, se comunica a otros mediante los lenguajes inventados, se la verbaliza y/o se la escribe para comunicarla y, lo que es más importante, para que sea confrontada, validada, almacenada, acumulada y divulgada.

Contextualizando lo anterior con las teorías de la evolución biológica y la evolución de la cultura, he aquí lo que dice Luigi Luca Cavalli Sforza que muestra la importancia de la lectura y la escritura para el Homo-Humano:

"Se puede decir que la cultura es un mecanismo biológico, en tanto depende de los órganos para fabricar los utensilios, la laringe para hablar, las orejas para oír, el cerebro para comprender, etc., que nos permiten comunicarnos entre nosotros, inventar y construir nuevas máquinas capaces de desempeñar funciones útiles y especiales, hacer todo lo que resulta necesario, deseado, posible. Pero es un mecanismo dotado de gran flexibilidad que nos permite llevar a cabo cualquier idea útil que se nos ocurra, y desarrollar soluciones para los problemas que van surgiendo aquí y allá" (2).

Y, por supuesto, agregó, lo cual se complementa con las formas de acumulación, almacenamiento, intercambio y evolución de la información.

Como ya lo había dicho antes, la comunicación se usa para dar a conocer lo que se siente y que se piensa, pero más importante para saber y conocer lo que los otros sienten o piensan. La comunicación instintiva en la Naturaleza se define como la forma mediante la cual se obtiene información del ámbito para sobrevivir, reproducirse y adaptarse.

En otra parte expondré las definiciones de leer y escribir; lectura y escritura, junto con la explicación de su funcionamiento, aplicación y desarrollo.


NOTAS

(1) Luigi Luca Cavalli Sforza, La evolución de la cultura, Anagrama, Barcelona, 2007, p. 100.

(2) Luigi Luca Cavalli Sforza, La evolución de la cultura..., p. 114.
 
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La alegría de la lectura por Iván Rodrigo García Palacios se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.